lunes, 28 de diciembre de 2009

AVISOS SOBRE BAUTISMOS

  • Los bautismos serán en las celebraciones festivas de la Comunidad Parroquial
  • En el calendario tenéis las fechas posibles, antes de venid a solicitar el Bautismo mirad la que mejor os convenga.
  • para aquellos que el domingo os cause dificultad teneis las siguientes fechas 6 de enero, 3 de abril, 6 de abril, 6 y 8 de septiembre, 12 de octubre, 8 de diciembre y 25 de diciembre.
  • Durante la cuaresma no hay bautizos, excepto causa grave.
  • Para mejor organizarnos solicitar el bautismo con dos meses de anticipación.
  • Incluso antes de nacer el niño podéis hacer el curso bautismal.
  • La preparación es para los padres y padrinos, éstos deben estar confirmados.
  • Los bautismos los prepararemos en las siguientes fechas, procurad elegir con anticipación la fecha del bautismo y la preparación.

CURSOS BAUTISMALES.

  • 9 DE ENERO A LAS 16,30
  • 27 DE MARZO A LAS 16,30
  • 1 DE MAYO A LAS 19,00
  • 3 DE JULIO A LAS 19.00
  • 31 DE JULIO A LAS 19.00
  • 28 DE AGOSTO A LAS 19.00
  • 9 DE OCTUBRE A LAS 19.00
  • 27 DE NOVIEMBRE A LAS 16,30

MAYORDOMIAS 2010

CRISTO DE LOS REMEDIOS.
  • Remedios Domínguez,
  • Ignacia Fuenstes.
  • Esther Rivera 927 43 03 85

VALDEFUENTES.- Pendiente


SAN BLAS-SAN BARTOLOMÉ.- Pendiente

SAN SEBASTIÁN

  • Julio Hernández Sánchez 927430458

SAN ANTONIO.

  • Josefina González González 927675255

MENSAJE DEL CONCILIO VATICANO II A LOS JÓVENES

Finalmente, es a vosotros, jóvenes de uno y otro sexo del mundo entero, a quienes el Concilio quiere dirigir su último mensaje. Porque sois vosotros los que vais a recibir la antorcha de manos de vuestros mayores y a vivir en el mundo en el momento de las más gigantescas transformaciones de su historia. Sois vosotros los que, recogiendo lo mejor del ejemplo y de las enseñanzas de vuestros padres y de vuestros maestros vais a formar la sociedad de mañana; os salvaréis o pereceréis con ella.
La Iglesia, durante cuatro años, ha trabajado para rejuvenecer su rostro, para responder mejor a los designios de su fundador, el gran viviente, Cristo, eternamente joven. Al final de esa impresionante «reforma de vida» se vuelve a vosotros. Es para vosotros los jóvenes, sobre todo para vosotros, porque la Iglesia acaba de alumbrar en su Concilio una luz, luz que alumbrará el porvenir.
La Iglesia está preocupada porque esa sociedad que vais a constituir respete la dignidad, la libertad, el derecho de las personas, y esas personas son las vuestras.
Está preocupada, sobre todo, porque esa sociedad deje expandirse su tesoro antiguo y siempre nuevo: la fe, y porque vuestras almas se puedan sumergir libremente en sus bienhechoras claridades. Confía en que encontraréis tal fuerza y tal gozo que no estaréis tentados, como algunos de vuestros mayores, de ceder a la seducción de las filosofías del egoísmo o del placer, o a las de la desesperanza y de la nada, y que frente al ateísmo, fenómeno de cansancio y de vejez, sabréis afirmar vuestra fe en la vida y en lo que da sentido a la vida: la certeza de la existencia de un Dios justo y bueno.
En el nombre de este Dios y de su hijo, Jesús, os exhortamos a ensanchar vuestros corazones a las dimensiones del mundo, a escuchar la llamada de vuestros hermanos y a poner ardorosamente a su servicio vuestras energías. Luchad contra todo egoísmo. Negaos a dar libre curso a los instintos de violencia y de odio, que engendran las guerras y su cortejo de males. Sed generosos, puros, respetuosos, sinceros. Y edificad con entusiasmo un mundo mejor que el de vuestros mayores.
La Iglesia os mira con confianza y amor. Rica en un largo pasado, siempre vivo en ella, y marchando hacia la perfección humana en el tiempo y hacia los objetivos últimos de la historia y de la vida, es la verdadera juventud del mundo. Posee lo que hace la fuerza y el encanto de la juventud: la facultad de alegrarse con lo que comienza, de darse sin recompensa, de renovarse y de partir de nuevo para nuevas conquistas. Miradla y veréis en ella el rostro de Cristo, el héroe verdadero, humilde y sabio, el Profeta de la verdad y del amor, el compañero y amigo de los jóvenes. Precisamente en nombre de Cristo os saludamos, os exhortamos y os bendecimos.
7 de diciembre de 1965

sábado, 12 de diciembre de 2009

DOLOR EN EL MUNDO RURAL

“De Dios se supo a raíz de un conflicto laboral”, comenta G. Faus. Nuestra gente escucha con la boca abierta los prodigios que acompañaron aquella gesta del Éxodo, hoy les ayudamos a entender que la mayoría son recursos literarios para explicar gráficamente que Dios estuvo siempre de su lado, del lado de los desasistidos.
Así traté de contemplar la marcha de medio millón de campesinos y ganaderos en Madrid.
“He decidido bajar...” y termina ordenando: “así pues, ve...”. Voy comprendiendo que la manera que tiene Dios de liberar a los empobrecidos, es impulsarnos para que nos pringuemos nosotros en esa liberación. Los teólogos medievales decían, con frase feliz, que “cuando Dios trabaja, el hombre suda”. Lo que está desmantelado es algo más que un sector económico.
Es una forma de vida rural de la que formamos parte el 35% de este país. Y allí, junto a las arterias donde la gente “guapa” celebra los eventos deportivos —desde Cibeles a Atocha a través del Paseo del Prado— la gente de los pueblos, “aceituneros altivos” como los de Miguel Hernández, y los cerealistas, los de la fruta, los lecheros, los del tomate... a los que, hoy más que nunca dada la precariedad en la que se les ha condenado a vivir, se les podría preguntar: “¿quién amamantó los olivos? Vuestra sangre, vuestra vida, no la del explotador que os sepultó en la pobreza”. Esta pobreza arruinada, tozudamente, nos muestra la pérdida de 124.000 empleos en los últimos cinco años, los costes de producción han subido un 34%, mientras que lo que ellos producen está peor o más bajo que antes, la consecuencia es que la renta de los campesinos ha bajado un 26%. Sin embargo la agricultura está aportando a las industrias de alimentación que supone el 12% del PIB, del cual dependen más de millón y medio de puestos de trabajo.
En el caminar multitudinario y ruidoso se me agolpaban vivencias y sentimientos, sobre todo recordaba cómo se ha pervertido la finalidad de las leyes, que ahora sirven para legalizar la injusticia: “¿Acaso galopan los caballos por las rocas o se ara con bueyes el mar? Pues nosotros
habéis cambiado el derecho en veneno, y el fruto de la justicia en amargura.” (Am. 6, 12). Y trataba de darme cuenta que en estos dichos de los profetas, su importancia no estaba en el contenido, sino que los hacían en nombre de Dios. Iba acompañando a mi pueblo. Antes nos habríamos puesto a encender velas y esperar de la providencia divina mejor suerte, hoy en un contexto de secularización, no significa desaparición del aspecto cristiano, sino tratar de contemplar a Dios en esa realidad, de ayudar a tantos militantes cristianos, que iban en esta gran procesión, a situarse en ese lugar teológico desde el que se descubre a Dios en los empobrecidos, en los rurales vencidos y excluidos de la tarta nacional, llegando a descubrir cómo la llamada “ausencia” de Dios se convierte en una “presencia”que denuncia la injusticia y pide un compromiso permanente.
Estas son las velas encendidas—tantos militantes, hombres y mujeres, luchadores del Reino—
que se “consumen” a la manera del grano de trigo que cae en la tierra.El colorido de la marcha no ocultaba en ningún momento el sufrimiento —rostros cuarteados por el aire y por el sol— delos aplastados por los altos precios de producción y los ínfimos precios de su sudor, hinchados luego por los especuladores dela rapiña. Y los gobiernos europeos contribuyendo al desaguisado. Quienes rezamos todos los días con los salmos, tropezamos con la llamada constante: “Dios se pone en pie para juzgar, para salvar a los humildes de la tierra”(Sal 76, 10); “que el Señor hace justicia a los oprimidos, que da pan a los hambrientos” (Sal.146, 7); “que levanta del polvo al desvalido, alza de la basura al pobre” (Sal. 113, 7).¡Cuánto me hubiesen gustado ciertos gestos o palabras de cercanía en nuestros pastores, tan prolíficos en otras manifestaciones en esas mismas calles, incluso con su presencia, que ahora no hayan tenido ni un asola palabra de aliento! ¡Me duele que el mundo rural esté tan lejos de la preocupación y cariño de nuestros obispos! Al día siguiente, domingo, celebramos la eucaristía con gente que vive del campo y le aman. No se nos ocurrió una oración mejor para dar gracias a Dios porque nos ayuda a amar nuestra historia y por eso que da salvada, que: “...Él hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes, a los ricos los despide vacíos...” (Lc. 1, 51-53).No lo rezamos en latín ni con música gregoriana, para no atenuar su veneno.
HOJA DIOCESANA. CORIA-CÁCERES 13-12-2009
AUTOR ENRIQUE GÓMEZ RODRÍGUEZ

martes, 8 de diciembre de 2009

ORDENACIÓN DE DIÁCONO DE RAÚL HERNÁNDEZ

Raúl Hernández Pérez Futuro sacerdote
Tiene 24 años y es el único seminarista de la Diócesis de Coria-Cáceres que será ordenado cura el próximo año
Raúl Hernández (Cáceres, 1985) acaba de subir el último peldaño de la escalera que le permitirá alcanzar el sueño de su vida. El domingo fue ordenado diácono, el paso previo para convertirse en sacerdote. Siempre tuvo claro su destino. Lo supo desde pequeño. A sus 24 años, este joven de Guijo de Galisteo es el único seminarista que el próximo año se incorporará a la plantilla de curas en activo de la Diócesis de Coria-Cáceres, integrada en la actualidad por 150 hombres con una edad media de 59 años. Le encanta dar largos paseos por la dehesa de su pueblo, la música tradicional, escuchar los discos de 'Siempre así' y tocar el tamboril, el acordeón y la guitarra. Se define como un chico «alegre, sentimental y extrovertido», que disfruta con el cocido que le prepara su abuela y al que le gusta imaginar que viaja a la Edad Media cada vez que recorre las calles de la Ciudad Monumental.
-¿Cuántos chicos empezaron con usted en el Seminario?
-Empezamos cuatro y yo he sido el único de mi promoción que ha acabado.
-¿Se siente un bicho raro?
-Yo no, pero la gente sí me ve como un bicho raro. Yo me siento como una persona normal y corriente con mis defectos y mis virtudes. A algunos les sorprende que con 24 años no piense en alcohol, en mujeres o en cosas de esas.
-¿Y qué explicaciones les da?
-Les digo que para mí Jesucristo lo es todo y que yo he sentido su llamada.
-¿Y cuándo supo que lo suyo era el sacerdocio?
-Desde siempre me ha gustado ser sacerdote y tamborilero. El paso más importante que di fue venirme al seminario.
-¿Cómo recibieron la noticia en su casa?
-No hizo falta decir nada. Mis padres me lo propusieron. Ellos veían que yo quería ser cura y fueron los que me dijeron que me fuera al seminario. Lo tenían asumido.
-¿Y cómo reaccionaron sus compañeros de instituto?
-A mis amigos tampoco les sorprendió. Pero otros compañeros del instituto sí se llevaron una sorpresa.
-¿Por qué cree que cada vez hay menos jóvenes que siguen su camino?
-Esa pregunta siempre me la hacen. Creo que que influyen muchas cosas pero, en el fondo, hay crisis de vocaciones porque no hay un enamoramiento de Jesucristo y de su Iglesia. De ahí parte todo.
-Algo habrá hecho la Iglesia...
-Tal vez no estemos dando el ejemplo suficiente.
-¿Nunca ha tenido novia?
-¿Novia? No, nunca he tenido novia. Siempre he tenido muy claro lo que quería ser.
-¿Cómo fue la ceremonia del domingo?
-Fue un día muy gozoso. Cantó el coro diocesano de jóvenes y lo hicieron de maravilla. Fue una ceremonia preciosa, hubo muchísima participación de los sacerdotes y vino mucha gente.
-Ha sido destinado a la parroquia del Beato Marcelo Spínola, en el Vivero. ¿Cuál es su labor?
-Llevo allí tres meses. Hasta ahora estaba como seminarista y a partir de ahora ejerceré mi labor de diácono.
-¿Y puede dar misa?
-No. El diácono sólo puede bautizar, celebrar el matrimonio, presidir un funeral y llevar la comunión.
-¿A quién le gustaría casar?
-Ya tengo lista de espera. Todos mis amigos quieren que los case. Me hace mucha ilusión porque es gente de mi pueblo, donde tengo muchas amistades.
-¿Va mucho por su pueblo?
-Ahora menos. Pero siempre que puedo me acerco.
-¿Dónde le gustaría que le destinaran cuando sea ordenado sacerdote?
-Me gustaría que me dieran una parroquia en un pueblo. He nacido y me he criado en un pueblo y me gustaría que me mandaran a un pueblo. Para mí es más fácil relacionarme con la gente en un pueblo, aunque mi experiencia en la parroquia del Beato está siendo muy positiva. El ámbito rural es diferente.
-¿Qué figuras toma como referencia dentro de la Iglesia?
-La primera, Jesucristo. También admiro a San Francisco de Asís, a San Antonio de Padua (que es el patrón de mi pueblo), a la madre Teresa de Calcuta y a Juan Pablo II.
-¿Ha pensado ya qué va a pedir a los Reyes Magos?
-Ya me han traído mucho oro con mi ordenación de diácono. Tengo bastantes cosas materiales, así que les pediré que me mantengan firme en mi elección.
-¿Papá Noel también se cuela en su casa para dejarle regalos?
-No, no. Yo soy de los Reyes y de los Carnavales. Nada de Halloween ni de Papá Noel. Lo tengo claro.

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